28 agosto, 2012

REENCUENTRO




Al bajarse de aquel metro, todo volvía a oler a hogar, respiró fuerte, abrió fuerte los brazos y no le importó que la gente le golpease al pasar...quiso gritar, más se contuvo, quiso correr pero solo fue capaz de esbozar una sonrisa...

Llegó a aquella casa, refugio de tantos días, y se tomó algo de tiempo para disfrutar de los recuerdos impregnados en su piel, como imágenes nitidas sobre sus paredes...dejó las maletas, se duchó, dejando que el agua corriera por su espalda con los ojos cerrados, se vistió a toda prisa y salió en su busca...
Llevaba tanto tiempo sin verla que no sabía que sentiría, como tampoco que habría pasado por su vida todo ese tiempo separados...las manos le temblaban, como si se tratara de un niño en su primer día de escuela, su mente no paraba ni un segundo, eran millones de ideas por minuto, millones de sueños vividos despierto, que en pocos minutos se materializarían...

Nunca la había olvidado, habían pasado años y aún así, tras las mil batallas, siempre estaba ella, inyectando en sus neuronas las ganas de seguir vivo...y en otros cuerpos, ella, y en otras camas, ella, y en su momentos de desenfreno, su única salida del agujero...
Se bajó del bus urbano, caminó hasta su portal, apagó los auriculares, pidió un cigarrillo y fuego, y pretendió hacerse creer que todo estaba controlado...

Cuando la vió llegar desde lejos, notó un escalofrío de los pies a la cabeza, admiró su belleza y se dió cuenta de que nada había cambiado...las palabras tartamudeaban en su mente y esperó no resultar tan evidente al expresarse...
Se encontraron frente a frente y sin mediar palabra sonrieron a la vez, una sonrisa eterna, cómplice, de las que te atraviesan la piel y van directas a las entrañas...hablaron durante horas sobre aquella acera, de pie, solo por el placer de conocerse de nuevo, de engancharse a los recuerdos que proyectan las pupilas, y de repente la noche se echo sobre ellos...

Cenaron en un pequeño bar de Lavapies, tomaron algunas copas, hubo risas, anécdotas, juegos de palabras, ya sabeis, se divirtieron...  dieron un paseo de nuevo hasta el portal de ella, y ambos subieron...
Una vez arriba desconozco que pudo suceder, pues cerraron las cortinas, solo sé que no salieron en tres días y cuando él salió al portal, ella le despidió con un beso...


(Nueva etapa desde Edimburgo)