09 agosto, 2010

ELLA

Los minutos se hacían interminables, me incorpore un poco en la cama, encendí un cigarrillo, y pensé por un segundo en el futuro...imagine tu cuerpo, desnudo, brillante por las ráfagas de luz de luna, incipientes sobre tu espalda, e imagine también tu cara, placida, sin tensión, como si ninguna preocupación pudiera tocarte, con los ojitos cerrados, durmiendo a mi lado...

Volví a encender otro cigarro, no tenia sueño y un nudo del tamaño de mis dudas, invadía mi estomago y me hacia abrir los ojos de par en par, me hacia temblar de miedo...


El humo jugaba entre la cama y la ventana, ascendía lentamente transportándome al momento exacto en que yo te conocí...acercando a mis sentidos las sensaciones de aquella noche, tu sonrisa blanca, tus ojos negros, la dulzura de tus palabras, y volviendo a la realidad, volvió el tembleque, los sofocos y la misma idea retumbando en mi cabeza, me había enamorado...


Me incorpore y me acerque a la ventana, empecé a liarme un cigarro con marihuana, note la habitación cada vez mas densa de humo y tensión, mire hacia la calle y luche contra el deseo de tenerte entre mis brazos, de encontrarme entre tus piernas, y la fría sensación de que todo cambiaria me congelo por dentro...


Volví a los recuerdos con la tercera calada, y tus palabras me invadieron, me envolvió en un haz de nostalgia tu manera de sonreír y que tuvieras esa mirada gitana, acabo por fulminarme...y fue seguro esa magia en nuestra escasa conversación, ese feeling de vocabulario, lo que me llevo a la conclusión, de que mas que una, eras ella...


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