09 julio, 2009

SUEÑOS

Y soñé que estas cuatro paredes eran mis alas ,
que no me hacían falta pulmones para respirar...
que me fumaba los hábitos,
que te tenía delante,
que eras complice de mis ayunos,
que sabías ser otra dentro de mi,
que podía ser feliz...

Soñé que el calor de las sábanas era calor humano,
que ese calor humano era amor incandescente,
que ese amor se había disparado a quemarropa,
que me rozabas y yo me ataba al techo,
por el destrozo ocasionado en mis adentros,
en mi relentizada cabeza,
en la zozobra de mi pecho,
en la humedad de nuestros besos...

Soñé contigo y desperté empapada,
soñé contigo y perdieron sentidos los días,
soñé que me soñabas y cosí mis ataduras a este hajado colchón...
soñé y no quise despertar,
porque sin darme cuenta, sin ti no sabía dormir,
asi que apreté fuerte los ojos para volver a tenerte,
y resultaste ser un espejismo perfecto,
sudor efimero, solo fruto de mi desolada imaginación...

Pero daba igual, porque yo soñé,
y relamí mis heridas con la fuerza de tu saliva,
amarré tus ganas a mi hambre y me sacié de ti...
y sí, me salieron alas, por aquellas cuatro paredes,
se deshicieron de golpe y aprendí a volar,
fui libre de repente,
y todo por soñar...

(Sheila)

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